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Aquello que deseas está más allá de tus miedos

El cambio

Escalar una montaña es una aventura con mucho aprendizaje. En una ocasión el guía nos dijo al grupo: A partir de aquí no hay retorno. Cuando levanté la mirada y vi que se iniciaba un trecho de montaña de roca muy pequeña y era imposible regresar por allí sentí mucho temor. Viví un momento de una “gran decisión”, regresaba al lugar de partida o continuaba hacia la meta. Si regresaba no pasaba nada. Si continuaba sabía que iba a disfrutar de hermosos paisajes, enfrentar riesgos, realizar hazañas. No estaría sola, caminaría acompañada, sin embargo sabía que las acciones para continuar eran personales.

Hay cosas que nunca se me olvidan. Haber atravesado  una roca de dos metros con precipicios a los dos lados, saltado un espacio vacío para sostenerme con el puño cerrado en un pequeño hoyo en la roca del otro lado fue una gran hazaña. También recuerdo el momento en que bajaba sostenida con una cuerda hacia una especie de valle y caminaba hacia un majestuoso lugar, pienso ahora que fue un regalo del Universo aquel día. El hecho de realizar esta aventura junto a mis amigos fue importante, siempre sentí que si algo era difícil, ellos estarían para apoyarme. Confiaba completamente en el guía, tenía experiencia.

Todo este recuerdo forma parte de una reflexión desde el campo al cual me dedico ahora, el Coaching.

Vienen a mi mente los rostros de aquellos seres que buscan mi apoyo y guía en las consultas. Son personas que dejan mucho aprendizaje para mi cambio personal y la invaluable experiencia en el campo profesional.

PROCESO DE CAMBIO

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La vida es como esa experiencia de escalar una montaña.

Cuando una persona descubre que no se siente conforme en el lugar en el que está y decide ir en busca de un nuevo propósito, sueño o meta, transita un camino en el cual deberá tomar decisiones, correr riesgos, enfrentar desafíos, en definitiva, deberá atravesar un proceso. Podría desanimarse en el trayecto pues a veces no es fácil ya que la preocupación,  el miedo, el enfado, la frustración, la nostalgia pueden acompañarla por etapas al caminante. Sin embargo siempre encontrará personas que la apoyarán. La gratificación ante cada logro es ampliamente satisfactoria.

Cuando se decide realizar un cambio puede suceder que inclusive haya que apartarse de ciertas personas, dejar lugares habituales, salir de la zona de comodidad. Veo continuamente gente que quiere que se solucionen sus problemas de un día para otro, sin realizar cambios, sin dejar aquello que no le permite sentirse feliz.

Entonces se merece un aplauso quien decide emprender un proceso de cambio.  Debe saber que no estará sólo, el Universo entero se prepara para apoyarlo. Es importante mantenerse alerta, atento a las señales. Familiares, amigos, conocidos, libros, películas, frases, cursos, talleres, tv. serán canales a través de los cuales llegará la información correcta en el momento justo.

Acciones, decisiones, tiempo serán factores que formarán parte del proceso. Y la actitud es fundamental ante cada situación, entendiendo que un cambio es un proceso psicológico natural, permanente y contínuo en todo ser humano.

Se puede empezar con pequeñas cosas. Comprar ropa nueva, teñirse el cabello, visitar amigos, leer un libro, hacer una nueva formación, viajar, aprender a cocinar para alimentarse mejor, hacer yoga, meditar, pintar, escribir, colaborar en alguna fundación, cualquier cosa que movilice su cuerpo y mente.

Los cambios son buenos, no hay que temerlos pues traen grandes satisfacciones.

¡¡AQUELLO QUE DESEAS ESTA MAS ALLA DE TUS MIEDOS!!

Rita Altamirano

 

 

 

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APRENDE A RECIBIR LA ENERGIA DE LOS ARBOLES

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Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos llegar a sentir la energía que desprenden. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento.

Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, nos dan herramientas para sanarnos, relajarnos, fortalecernos, cargarnos de energía vital y son portadores de los mensajes de la madre Tierra.

Existen cada vez más personas que han comprobado los beneficios de abrazar los árboles. Al revés que con las personas que al abrazarlas podemos notar pérdidas de energía debido a factores emocionales, con un árbol siempre notaremos que nos carga, nunca que nos descarga.

No olvidemos que todo ser vivo es energía, y al igual que nosotros, los árboles tienen la suya propia, muchas veces entramos en sintonía y sentimos como fluye expresando nuestra sensación de bienestar, tranquilidad, serenidad, etc. Desde aquí queremos compartir la energía que te aporta cada árbol en concreto, porque cada uno tiene una característica, determinada por su especie, velocidad de crecimiento, entorno.

¿CÓMO CAPTAR LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES?

La energía que emanan los árboles, al igual que la nuestra, es invisible al ojo físico, es lo que llamamos el aura, muy perceptible sensitivamente.

El árbol al igual que las personas está emitiendo vibraciones energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos.

Existen dos formas fundamentales de captarla:

– A TRAVÉS DE LA EMANACIÓN ÁURICA DEL ÁRBOL

Su extensión es más o menos grande según las características de cada árbol y su situación ambiental. Bastará penetrar en su radio de acción. Este tipo de energía se absorbe con el simple hecho de pasear por un bosque, conscientemente podemos aumentar su captación regulando nuestra respiración a un ritmo tranquilo y algo profundo.

En la práctica, esto lo podemos hacer:

1.- Camina entre los árboles y escoge alguno que te llame la atención.

2.- Acércate a él, obsérvalo y capta su energía, no trates de analizarlo mentalmente o de establecer un vínculo emocional. Sólo nota su tono vibratorio.

3.- Tócalo al mismo tiempo que cierras los ojos, con tu mano izquierda. Reconoce su fuerza y su influencia en el entorno. Observa si es un árbol solitario o un pastor de árboles que tiene influencia sobre el colectivo. Capta si su energía es curativa, o si es protectora y amorosa, o si es sabia, o si es imponente en todo ese territorio o de cualquier otro tipo. Acepta esa energía sin más y pregúntate si deseas recargarte a ti mismo con esa fuerza.

4.- Establece contacto con la energía del árbol mediante tu corazón energético. Vacía tu ruido interno, fluye en el amor y escucha al árbol. Capta su espíritu. Preséntate con tu nombre y entra en un espacio donde la comunicación es energética y no sonora. Puedes pedir consejo sobre cualquier situación que necesites, cargarte de energía, relajarte o aceptar su sabiduría.

5.- Escucha la en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.

EN CONTACTO DIRECTO CON EL ÁRBOL

Utilizando las manos:
A través de ellas podemos realizar una captación más consciente, son una zona muy sensible a la emisión y captación vibratoria ya que en la palma existen varios puntos de entrada y salida de energía. La posición más conveniente es la de seguir las grietas o fisuras de la corteza en el sentido que las presenta el árbol.

Utilizando la espalda:
La parte central de la espalda, recorriendo la columna vertebral, se encuentra el canal energético principal del cuerpo. Apoyando esta zona en el tronco del árbol absorberemos la energía que emana.

Desde la antigüedad ya se sabe que cada árbol alberga un espíritu que le confiere una fuerza determinada, una energía que le da un poder genuino y exclusivo, según a la clase que pertenezca.

En ocasiones podemos buscar la fuerza del árbol para mitigar el dolor de una enfermedad, para superar las preocupaciones o simplemente para conseguir alcanzar nuestro propio equilibrio. Este intercambio energético no afecta negativamente al árbol, ya que este las transmite a la Madre Tierra y esta las transmuta completamente.

En las técnicas orientales, como el chi-kung, hay una postura que se llama “abrazar el árbol†. Esta posición estática alinea todos los huesos del modo más eficaz posible.

Buddha se iluminó bajo una higuera. Jesús estuvo en el monte de los olivos. A los cátaros les gustaban las acacias. Los Druidas preferían la fuerza masculina del roble para usar su sabiduría. Los jóvenes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus. De cualquier modo existen diferentes clases de árboles y es un ejercicio interesante conocer las diferentes energías que fluyen a través de ellos. Una buena forma de hacerlo es abrazándolos al mismo tiempo que nos hacemos uno con él.

CUALIDADES ENERGÉTICAS DE ALGUNOS DE NUESTROS ÁRBOLES:

La Encina y el alcornoque
La encina y el alcornoque son primos hermanos de la misma especie, son los árboles de la potencia, su aspecto firme y algo áspero nos muestran un carácter firme y seguro.

Son árboles robustos, fuertes y protectores con grandes cualidades energéticas. Buenos amigos a los que acudir cuando se está en baja forma física o en situaciones de bajo estado de ánimo, ansiedad o inseguridad ya que su energía nos ayuda a transformarlos en actitudes más positivas y seguras.

Por ello te proponemos que te acerque a un buen ejemplar, lo abarques con tus brazos, te fundas con él y luego te relajes sentado a sus pies y dejes fluir su fuerza.

El olivo
La energía del olivo es altamente beneficiosa. Al acercarse a un buen ejemplar notarás una sensación de paz y serenidad. El olivo es sabio, viejo y amigable y brinda al que se le acerca un apoyo incondicional.

Al sentarnos y recostarnos en su tronco su contenido energético ira traspasándose lentamente a su cuerpo, este incide en 6 de los centros vitales más importantes que posee el ser humano, estos centros son los principales reguladores y alimentadores de toda nuestra estructura energética, pero donde posiblemente notará más su efecto es en el 4º de ellos, situado a la altura del pecho, sintiendo la necesidad de respirar profundamente y proporcionándole una sensación de bienestar.

El olivo alimenta los circuitos mentales, permitiendo que estos se equilibren y recuperen un ritmo natural.  

 (Fuente desconocida)

Si ya sabes a donde quieres ir, mantén la intención

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Somos las manos, el corazón y la mente del proceso evolutivo. Como auxiliares de la energía de fuerza vital, es necesario que podamos sostener la intención original de cómo queríamos que avanzara nuestra vida y cómo queríamos aportar algo al mundo. Muchos han olvidado que nacimos con sueños. Cuando estamos “en el vacío” y parece que nada ocurre, es preciso recordar que son necesarias las etapas para alcanzar la integración, la reflexión y el refinamiento de nuestra visión. Mediante la visualización, fortalezcamos nuestra fe en un  universo con un fin.  Mas, ¿visualizar qué? La vida presenta continuamente una opción respecto de dónde ubicar nuestra atención y nuestra intención. ¿Cómo elegimos? Cuando la energía fluye a través de nosotros nos vemos atraídos hacia situaciones y personas distintas. ¿Cómo nos mantenemos en camino? Las intuiciones surgen en nuestra mente, una sincronicidad abre una nueva dirección o recibimos la gracia de dones inesperados. ¿Qué hacemos con lo que recibimos?

No existe una receta ni una respuesta. Sí hay preguntas. Pregúntese: “¿Qué quiero hacer?”, “¿Qué me impide hacerlo?”. No olvide establecer su intención para alcanzar su ideal, y luego busque las pistas que el universo le da. Si está ocupado diciéndose: “Esto no me da resultado”, “La vida es tonta y aburrida”, no está ayudando al universo a entregar sus bienes. Nuestras creencias son la historia que nos contamos interiormente, y la historia se despliega en las primeras planas del kiosco de nuestra vida.

Sostener la Visión Global pasa a ser una idea abstracta a menos que nos conectemos de manera significativa con la vida cotidiana. Si sólo nos  concentramos en los hechos literales del mundo, nos perdemos los mensajes más profundos. Adquiera el hábito de buscar en el mundo la lección, el comentario más amplio.

Por ejemplo, si le molesta la basura adherida al cerco del lote baldío que linda con su casa, ¿qué no está sucediendo en su barrio? ¿Qué está sucediendo? ¿Cuál es la situación más global? Para hallar sentido en las actividades de todos los días, entrelacemos el mundo común con el mundo simbólico oculto más profundo.

A través de la historia llegamos a encontrar nuestro lugar en el mundo, ya se trate de una poesía infantil o una epopeya mítica o un informe de la policía sobre un asesinato. Las historias iluminan los principios espirituales mediante los cuales la humanidad vive y evoluciona. Por lo tanto, lo exhortamos a ingresar con nosotros en este campo del conocimiento. Hagamos que este libro sea un puente entre la vida de todos los días y la Visión Global. Cada uno lo logrará si concentra su atención, sus interrogantes y percepciones en las historias que aparecen en este libro. Empiece a percibir historias en su propia vida y las vidas de las personas que vaya encontrando a lo largo del camino. Las historias y los conceptos contenidos aquí apuntan a estimularlo a recordar la verdad de lo que significa estar en la vida terrenal. Si estamos realmente  presentes en nuestro mundo, debemos responder. Cuando respondemos, dejamos de estar paralizados: podemos ver opciones. Podemos asumir responsabilidades. Luego, podemos cambiar.

A usted le corresponde escribir su viaje, la historia de su vida. Y al  escribirla, también está creando una parte de la historia del mundo. Elmer Schettler, un agricultor que cultiva soja en lowa, describe la nueva actitud que está desarrollándose en su vida: “En estos últimos años, he estado cada vez más en contacto con mi lado espiritual. Estoy empezando a ver que el mundo es misterioso e interesante y no sólo un lugar para tratar de que ocurran determinadas cosas”. La visión de Elmer refleja un cambio del esfuerzo á la observación de lo que pasa. Afirma: “Para mí, la vida va desplegándose, no tiene que ver con trabajar más. Estoy dejando de lado esa vieja ética puritana. Quiero ser más interactivo con el Universo y permitir que me diga lo que me tiene reservado”.

“En esos días en que las cosas no salen como yo esperaba -continúa Elmer-, cuando me siento frustrado por personas en las que confío y no hacen lo que deben, me pregunto: `¿Por qué pienso que debo resolver esto?

¿Cuál es mi objetivo a largo plazo? ¿Cuál es el verdadero sentido de lo que está pasando?’. Entonces respiro  hondo, me relajo un momento y me conecto de nuevo con mi centro interior. Esto me permite retroceder un minuto. Me recuerdo que no quiero sólo trabajar más, o sentir que debo conocer todas las respuestas. Me recuerdo que mi vida está  desplegándose. Busco algo para disfrutar: un atardecer, nubes, una foto de mi familia, y alimento esa parte de mí mismo.

“A veces, cuando necesito ayuda con un problema específico, lo escribo, me lo pongo en el bolsillo y lo dejo pasar. Durante el día, busco pequeñas cosas que confirmen que voy por el buen camino. Como el otro día en el gimnasio, cuando quise hacer rápidamente una lista de cosas para realizar. Tenía papel, pero no lápiz. Miré en dirección a un aparato y alguien había dejado una lapicera. Una cosa pequeñísima, pero me hizo feliz.”

JAMES REDFIELD & CAROL ADRIENNE