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Despertar es amarte a ti mismo con tus límites y con tus experiencias

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Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina en puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos.

Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad de que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño… estás siendo arrullado y cuidado.

Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida. Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo.

Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado. Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tu.

Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos.

Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte.

Despertar no soluciona tu situación financiera, pero te sientes millonario. Despertar no te hace más popular, pero ya no vuelves a sentirte solo.

Despertar no te embellece ante los ojos de los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada. Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tu mismo. Despertar no cambiará el mundo, te cambiará a tí.

Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes deseos de tenerla. Despertar no trae caudales de amor a tu vida, descubres que ese caudal habita en ti.

Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el Amor. Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia. Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices. Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravillosos Ser que ya eres. Tu vida es un acto sagrado, pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tu.”

Autor Desconocido

Educación de la mente

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La actual degradación moral y religiosa se debe fundamentalmente a nuestro ambiente y al mal entrenamiento. Se descuida por completo la formación adecuada de la mente en todas las etapas de la educación y el entrenamiento. Se hace todo lo posible para ofrecer un entrenamiento adecuado en lo referente a lo material, para que la persona pueda conseguir un trabajo decente y vivir cómodamente, pero se descuida por completo el entrenamiento adecuado que hace falta para la realización del Ser. Se concede poca importancia, si es que se le concede alguna, al problema mas importante de la vida. Maestro Chariji

Cuál es mi edad

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La edad que tengo es la que siempre quise tener, ni un año más ni un año menos, sé que la edad marca unos límites en mi cuerpo y en la sociedad.

Tendré acaso 20, o tal vez 30, estoy en los 40 o en la experiencia de los 50, mejor quizás en la sabiduría de tener más de 60?. Me miro y digo, si no soy más que un adolescente, a los 20 bailo , a los 30 corro, a los 40 troto, a los 50 camino, pero a los 60 bailo, corro, troto y camino, ya que siempre ejercité mi cuerpo, porque el gran secreto de la edad consiste en tener siempre UNA MENTE CLARA EN UN CUERPO SANO Y UNA ALMA QUE NO TEMA A LA MUERTE, LIBRE DE LA ENVIDIA Y LA AVARICIA.

La edad es relativa cuando de sueños se trata, si es por el amor, bajaré la luna tenga yo 15 o tenga 70, a partir de hoy aprenderé a vivir con mi edad, porque ella marca la pauta de lo que es mi vida, no importa la edad que tenga lo que importa es la forma en que te encuentras y los sueños que persigues, se puede ser joven y sin ganas de vivir por no tener metas, o ser un anciano venerable que enseña su sabiduría a la juventud, día a día el reloj de arena de mi vida baja un grano, marcando siempre la inexorable distancia entre lo vivido y lo que he de vivir, debo hacer como dice Kipling, apreciar siempre el valor de los sesenta segundos que quedan entre la vida y la distancia final, sólo así podré contestar con certeza a la pregunta que me dice:  CUAL ES MI EDAD?

Y me responderé: Tengo la edad precisa para realizarme a mi mismo sin sentir cansancio ni arrepentimiento y terminaré concluyendo que la edad que tengo no es la que marcan mis años de vida sino las actitudes que tenga frente a ella