Si ya sabes a donde quieres ir, mantén la intención

dias

Somos las manos, el corazón y la mente del proceso evolutivo. Como auxiliares de la energía de fuerza vital, es necesario que podamos sostener la intención original de cómo queríamos que avanzara nuestra vida y cómo queríamos aportar algo al mundo. Muchos han olvidado que nacimos con sueños. Cuando estamos “en el vacío” y parece que nada ocurre, es preciso recordar que son necesarias las etapas para alcanzar la integración, la reflexión y el refinamiento de nuestra visión. Mediante la visualización, fortalezcamos nuestra fe en un  universo con un fin.  Mas, ¿visualizar qué? La vida presenta continuamente una opción respecto de dónde ubicar nuestra atención y nuestra intención. ¿Cómo elegimos? Cuando la energía fluye a través de nosotros nos vemos atraídos hacia situaciones y personas distintas. ¿Cómo nos mantenemos en camino? Las intuiciones surgen en nuestra mente, una sincronicidad abre una nueva dirección o recibimos la gracia de dones inesperados. ¿Qué hacemos con lo que recibimos?

No existe una receta ni una respuesta. Sí hay preguntas. Pregúntese: “¿Qué quiero hacer?”, “¿Qué me impide hacerlo?”. No olvide establecer su intención para alcanzar su ideal, y luego busque las pistas que el universo le da. Si está ocupado diciéndose: “Esto no me da resultado”, “La vida es tonta y aburrida”, no está ayudando al universo a entregar sus bienes. Nuestras creencias son la historia que nos contamos interiormente, y la historia se despliega en las primeras planas del kiosco de nuestra vida.

Sostener la Visión Global pasa a ser una idea abstracta a menos que nos conectemos de manera significativa con la vida cotidiana. Si sólo nos  concentramos en los hechos literales del mundo, nos perdemos los mensajes más profundos. Adquiera el hábito de buscar en el mundo la lección, el comentario más amplio.

Por ejemplo, si le molesta la basura adherida al cerco del lote baldío que linda con su casa, ¿qué no está sucediendo en su barrio? ¿Qué está sucediendo? ¿Cuál es la situación más global? Para hallar sentido en las actividades de todos los días, entrelacemos el mundo común con el mundo simbólico oculto más profundo.

A través de la historia llegamos a encontrar nuestro lugar en el mundo, ya se trate de una poesía infantil o una epopeya mítica o un informe de la policía sobre un asesinato. Las historias iluminan los principios espirituales mediante los cuales la humanidad vive y evoluciona. Por lo tanto, lo exhortamos a ingresar con nosotros en este campo del conocimiento. Hagamos que este libro sea un puente entre la vida de todos los días y la Visión Global. Cada uno lo logrará si concentra su atención, sus interrogantes y percepciones en las historias que aparecen en este libro. Empiece a percibir historias en su propia vida y las vidas de las personas que vaya encontrando a lo largo del camino. Las historias y los conceptos contenidos aquí apuntan a estimularlo a recordar la verdad de lo que significa estar en la vida terrenal. Si estamos realmente  presentes en nuestro mundo, debemos responder. Cuando respondemos, dejamos de estar paralizados: podemos ver opciones. Podemos asumir responsabilidades. Luego, podemos cambiar.

A usted le corresponde escribir su viaje, la historia de su vida. Y al  escribirla, también está creando una parte de la historia del mundo. Elmer Schettler, un agricultor que cultiva soja en lowa, describe la nueva actitud que está desarrollándose en su vida: “En estos últimos años, he estado cada vez más en contacto con mi lado espiritual. Estoy empezando a ver que el mundo es misterioso e interesante y no sólo un lugar para tratar de que ocurran determinadas cosas”. La visión de Elmer refleja un cambio del esfuerzo á la observación de lo que pasa. Afirma: “Para mí, la vida va desplegándose, no tiene que ver con trabajar más. Estoy dejando de lado esa vieja ética puritana. Quiero ser más interactivo con el Universo y permitir que me diga lo que me tiene reservado”.

“En esos días en que las cosas no salen como yo esperaba -continúa Elmer-, cuando me siento frustrado por personas en las que confío y no hacen lo que deben, me pregunto: `¿Por qué pienso que debo resolver esto?

¿Cuál es mi objetivo a largo plazo? ¿Cuál es el verdadero sentido de lo que está pasando?’. Entonces respiro  hondo, me relajo un momento y me conecto de nuevo con mi centro interior. Esto me permite retroceder un minuto. Me recuerdo que no quiero sólo trabajar más, o sentir que debo conocer todas las respuestas. Me recuerdo que mi vida está  desplegándose. Busco algo para disfrutar: un atardecer, nubes, una foto de mi familia, y alimento esa parte de mí mismo.

“A veces, cuando necesito ayuda con un problema específico, lo escribo, me lo pongo en el bolsillo y lo dejo pasar. Durante el día, busco pequeñas cosas que confirmen que voy por el buen camino. Como el otro día en el gimnasio, cuando quise hacer rápidamente una lista de cosas para realizar. Tenía papel, pero no lápiz. Miré en dirección a un aparato y alguien había dejado una lapicera. Una cosa pequeñísima, pero me hizo feliz.”

JAMES REDFIELD & CAROL ADRIENNE

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s